24 horas en Málaga: lugares que no deben faltar en tu visita

Málaga es una de las ciudades más accesibles de toda España ya que, sea en avión, barco, tren o coche, las formas de llegar al destino son de lo más variadas. Aprovecha estas facilidades para conocer una de las ciudades con más solera de todo el Mediterráneo.

Escápate y disfruta de Málaga, déjate sorprender por todas las posibilidades que ofrece y descubre en tan solo 24 horas las maravillas que esconde la ciudad que vio nacer a Picasso y a María Zambrano. 

9.00 horas

Málaga es la capital de los desayunos, donde el pitufo, los churros y sus innumerables formas de tomar café hacen que el arranque del día sea toda una experiencia. Se recomienda probar los tradicionales churros en Casa Aranda, cerca del mercado de Atarazanas, probar los distintitos tipos de café en el Café Central, en la céntrica plaza de la Constitución o degustar el típico pitufo malagueño en la terraza de El Pimpi mientras se observa la majestuosidad de la Alcazaba y el Teatro Romano.

Una vez recargadas las pilas, se plantean varias opciones: la Alcazaba, el Teatro Romano, el Castillo de Gibralfaro y la Catedral de Málaga se convierten en lugares indispensables para una visita. 

Una buena forma de iniciar tu visita de Málaga sería subir al Castillo de Gibralfaro, de época fenicia, este castillo forma un conjunto fortificado junto con la Alcazaba al estar unidos ambos monumentos por las murallas que descienden por la ladera de la colina. En su museo conocerás la historia de la fortificación, donde podrás ver una interesante maqueta de la ciudad en la Edad Media y viajarás en el tiempo al recorrer sus murallas y torreones. No te pierdas las mejores vistas de toda la bahía de Málaga que se ven desde lo alto del Castillo de Gibralfaro.

Otra parada imprescindible sería en la Alcazaba, que es como la Alhambra de Málaga, una imponente fortaleza de la época árabe construida en el siglo XI. Puedes subir en un ascensor y luego ir descendiendo entre murallas y palacetes hasta alcanzar el Teatro Romano, en pleno corazón del centro de la ciudad. 

12.00 horas

Aún te queda tiempo para visitar la cercana Catedral de Málagapopularmente en conocida como `La Manquita’, al faltarle una torre. Hay visitas guiadas que desvelarán los tesoros artísticos y arquitectónicos de un templo que se construyó durante el siglo XVI.  

13.00 horas

Ahora, antes de almorzar, toca relajarse y pasear por las calles del casco histórico de la ciudad. Hay varias que por su belleza uno debe ver como son calle Císter y calle San Agustín (cerca de la Catedral) y la calle Larios, la arteria principal y comercial de Málaga.

Entre los monumentos y lugares de interés que verás por el centro histórico son recomendables la coqueta plaza del Obispo con su bello Palacio Arzobispal, la iglesia de San Agustín, la torre mudéjar de la iglesia de Santiago o las iglesias de San Juan y de los Mártires.

Claro, que tu visita al centro no será completa si no te pierdes por los callejones que conducen al famoso Pasaje de Chinitas, uno de los rincones con mayor encanto e historia de la ciudad. Este pasaje y sus callejones de trazado árabe son muy populares por sus bares con terrazas y en ese rincón hasta 1937 se encontraba el Café de Chinitas que hizo famoso García Lorca en uno de sus poemas. Es, sin duda, una buena opción para tapear en estos bares o buscar las tabernas típicas de Málaga como la casa del Guardia o la Campana.

Para almorzar hay innumerables opciones, pero se sugiere el mesón Santiago, mesón Antonio o escaparse al paseo marítimo de Pedregalejo para probar el típico pescaíto malagueño.

15.00 horas

De camino a un buen restaurante donde comer y descansar tras nuestro paseo, pasamos por el Mercado de Atarazanas, un clásico mercadillo cubierto en el que la luz atraviesa las bonitas vidrieras pintadas y baña de colores los puestos de frutas y verduras. Algunos platos que no debes dejar de probar son la porra antequerana (similar al salmorejo), berenjenas con miel de caña o los flamenquines ibéricos en El Pimpi, bonita bodega decorada al más puro estilo andaluz

Después de haber degustado lo mejor de la gastronomía local, toca empaparse del arte que respira la ciudad a través de sus museos: algunos indispensables son el Museo Picasso, la Casa Natal de Picasso, el Museo Thyssen y el Museo de Málaga, situado en el histórico palacio de la Aduana. 

Para los amantes del arte contemporáneo, el Centro Pompidou será toda una experiencia: Frida Kahlo, Magritte, Bacon, Miró o Tápies son solo algunos de los protagonistas de las obras que se exhiben en este museo donde disfrutar del arte más auténtico del siglo XX.

20.00 horas

Cuando comienza a atardecer y el cielo se tiñe de tonos rosados y azulados, es la hora de conocer el paseo marítimo y caminar por la playa. Hacerse una de las fotos junto a las letras que dan nombre a la playa de La Malagueta, es otra de las cosas por hacer en tu ruta por Málaga, además de contemplar La Farola, uno de los pocos faros con nombre de mujer en toda España, o pasear por el concurrido Muelle Uno y el Palmeral de las Sorpresas.

Para terminar la jornada no hay nada mejor que disfrutar del sonido del mar, la brisa y el ambiente que se respira en el puerto. A estas horas el hambre ya está presente después de un largo día de turismo y es que ¿cómo resistirse al rico olor de los espetos a la brasa que inundan los chiringuitos de playa? No puedes irte de la ciudad sin probarlo, es uno de los emblemas de la ciudad junto a los boquerones fritos o una copa del vino dulce típico de Málaga.

Para terminar este breve e intenso día, el Hotel Molina Lario o el Málaga Palacio te ofrecerán las mejores vistas de la ciudad desde sus animadas terrazas.

  
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